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La familia crece; o los tiempos cambian

Shidoshi Esther Monreal – Enero de 2015

Formé parte de una promoción de cinturones negros; la primera con la que Pedro retomó esa costumbre, y la última formada íntegramente por sus alumnos propios, al menos hasta la fecha. Han venido otras después, ninguna ha sido igual a otra. Podría haberse ceñido a una estructura fija, a unas condiciones repetidas año tras año, e intentar acoplar a los alumnos a ese esquema inamovible. Pero no lo hizo. Ha probado fórmulas distintas, bien por curiosidad propia, bien por intentar conocer el grupo de personas que se le presentaba cada vez. Conocer el grupo… Está la persona como individuo, pero también el grupo como individuo: el conjunto de personas que se comportan como algo unitario, que tienen que encajar y funcionar en armonía, aunque provengan de orígenes dispares y tengan características distintas, si quieren conseguir un fin. Pero con una guía adecuada.

Podría ponerme “estupenda” diciendo que, ahora que está tan de moda la gestión empresarial, con los tipos de liderazgo descritos para ejecutar la dirección del proceso administrativo, el transacional y el transformador son los considerados más adecuados para una exitosa consecución de objetivos (¡¡Toma ya!! Perdonadme, la oposición hizo estragos en mí…)

Sin embargo, me sorprendió el hecho de reconocer en Pedro tales habilidades. Capaz de evaluar aisladamente a cada uno de nosotros, y también al grupo que formamos. Dispuesto a amoldarse a las circunstancias de cada cual, de cada dôjô, de cada mezcla resultante en los grupos de cinturón negro… De SU GENTE. Como líder, intenta estimularnos, motivarnos, a veces con más presión que otras… Es como un director de orquesta: gracias a él, tocamos maravillosas piezas musicales; pero, sin nosotros, sin su orquesta, él no tendría en quien volcar su trabajo.

La familia crece, aumenta, madura. Y los tiempos, las personas y los grupos cambian. A marchas forzadas, además. Es agradable comprobar que la adaptación consigue la supervivencia, porque siempre que un maestro observa estos cambios, los alumnos crecerán de manera óptima.


Mi primer feeling en Ninjutsu

Quizá comparta muchas cosas de las q voy a decir con mis compañeros, y quizá sea por eso por lo que entrenando con ellos me siento en familia.

Siempre he querido practicar artes marciales, pero nunca he encontrado el momento en el que apuntarme. Este verano di el gran paso y sí, me apunte a Ninjutsu.

Lo que más me sorprendió el primer día fue el compañerismo de los compis. Estaba claro. Yo tenía un concepto erróneo de las artes marciales.

Creía que el arte marcial en sí, consistía en ir, aprender, defenderte y ya, pero estaba totalmente equivocado, yo sabia que consistía como he dicho antes en la defensa utilizando el físico pero lo q no sabia y cada día voy descubriendo es el feeling de las técnicas, y que la mayoría de las veces la mejor defensa es la que trasmites y la que siente uno mismo, la que se trasmite espiritualmente y con el corazón.

Desde que llevo en Bujinkan he comprendido varias cosas, esto he de agradecérselo a la gente con la que entreno y a Tato mi maestro ya que todo lo que me enseñan lo intento aplicar día a día en mi vida.

Antes de acabar con esta especie de artículo me gustaría mencionar dos frases del libro de “EL NINJA MODERNO “ (de Hatsumi Sensei) que son: “ La esencia del Budo consiste en vencer claramente mediante su conocimiento pero sin luchar. El Ninjutsu es igual, si no estamos preparados en su esencia, si no conocemos su verdad, nunca podremos decir que hemos llegado a un conocimiento completo de dicho arte”. Y la segunda: “Todos cuando empezamos somos como un pequeño insecto, pero a pesar de ello hasta el más insignificante insecto si se agarra a la cola de un caballo puede recorrer cuatro mil millas”.

Os animo a que descubráis este arte marcial.

UN SALUDO.

Manuel Padilla Montoya (8º kyu), Yû Ryu – Tato Canoe Dojo


Bujinkan, 1 de julio de 2012

1 de julio de 2012, la fecha que desde el principio se nos antojó tan lejana, llegó tan rápido que se nos echó el tiempo encima y el día antes faltaban millones de cosas por hacer. La noche previa a la celebración del seminario que nuestro dojo debía organizar esta señorita a penas pegó ojo. Los nervios porque todo saliera bien, porque todo el mundo llegase a tiempo y sin perderse, porque no nos echaran del club deportivo cuando conocieran a la familia bujinkan…

…algunos compañeros no pudieron asistir…

Desde primera hora de la mañana parecía que todo iba en contra nuestra, algunos compañeros tuvieron percances de última hora y no pudieron asistir (aunque estuvieran presentes todo el tiempo a través de whatsapp) y eso era un problema añadido. Pero una vez más pudimos mostrar a los que no nos conocen que Uma Ryu es una gran familia donde siempre hay personas dispuestas a echar una mano en lo que haga falta.

…supe que todo saldría bien…

Cuando empezó a la llegar tanta gente, compañeros y amigos, a los que siempre te alegra ver, todo eran abrazos, besos, palabras de ánimo, apoyo constante, por parte de todos. Supe que todo saldría bien.

Entre unas cosas y otras yo no pude disfrutar de las enseñanzas de nuestro maestro Pedro ni de nuestro invitado Miguel en el tatami, aunque si pude escaparme de las responsabilidades de la organización y tirarme a la piscina (literalmente) para disfrutar con mis compañeros del punto final de la jornada.

…como si ese día hubiera crecido un poquito más…

La sensación de felicidad y satisfacción que me quedó el domingo al despedir a todo el mundo y llegar a mi casa aun no me la he despegado de la piel. Me acompaña a cada paso que hoy, como si ese día hubiera crecido un poquito más.

En el club social La Pozuelase quedaron gratamente sorprendidos con el comportamiento y la actitud de todo el que llegaba y se unía al grupo, seguramente esperaban algo mucho más marcial, quizás incluso militar, y ahí estabais todos vosotros para mostrar que se entrena en el tatami, pero también en la barra del bar tomando un café, en la hora de la comida, cantando el cumpleaños feliz… (gracias a todos por ayudarnos a hacer más especial el cumple de nuestro maestro Juanjo).

…gran satisfacción para todos…

Ese seminario que debíamos organizar, que tanto miedo nos daba, terminó por ser una gran satisfacción para todos los miembros de Bujinkan Bushin Dojo, y os diré que finalmente le cogimos el gustillo, y solo 4 días después embarcaba a mi maestro y a mis compañeros en una nueva aventura… Pero esa ya os la contaré.

Gracias Pedro. Gracias Miguel. Gracias Juanjo. Y gracias a todos y cada uno de vosotros por asistir, por el apoyo, por la amistad y por los shutos!