Archivo de la etiqueta: dojo

Seminario Pedro Fleitas Gijón 2014. Reflexiones

Shidoshi Carlos Vazquez, 18 de enero de 2014

A continuación de mi artículo, os presento las reflexiones de algunos de mis alumnos:

Fantástico fin de semana el que vivimos en Gijón durante el primer seminario del año impartido por el profesor Pedro Fleitas González, que traído hasta nuestra ciudad de la mano de su alumno y mi maestro (y sin embargo amigo) Pedro Zapatero, deleito a los participantes con sus conocimientos extraídos directa y continuamente durante décadas de su maestro el Soke, Hatsumi Sensei.

Creo que muchos de nosotros aun no somos conscientes de la enorme fortuna que tenemos al poder recibir de una fuente tan cercana a la original estas enseñanzas, cargadas de siglos de historia, matices sutiles, armonía, sincronismo y elegancia guerrera y a la vez pacífica.

El tatami se convierte en un lugar mágico, en el que fluyen los mensajes por diversos canales y en el que cada uno asimila lo que su estado de maduración dentro del Budo le permite. En cualquier caso constantemente están surgiendo transmisiones no apreciables a simple vista y que a veces ves salir, pero no ves llegar, y al contrario.

Por otro lado, y por comentar algún ejemplo de lo señalado anteriormente, el profesor Fleitas hizo una similitud entre la biomecánica humana y el San Shin No Kata, lo cual abre nuevos horizontes en mí comprensión del complejo mundo, para un occidental, de los 5 elementos.

Durante este seminario tuve la oportunidad de vivenciar el Sakki test en primera persona. Un momento único, especial, emotivo, en el que, por un lado, deseas que se termine lo antes posible para quitarte de en medio tanta tensión, pero por otro lado, deseas que no se termine nunca, porque uno es consciente de que está ante un reto inolvidable, bonito, mágico y que supone un punto y aparte, o un punto de referencia y transición.

Dar las gracias desde aquí a todos los participantes por su presencia y por ayudar a crear ese gran ambiente que reinó durante todo el fin de semana. También gracias a los fotógrafos, cámaras, voluntarios y a los que de una u otra manera facilitaron el desarrollo del seminario. Por su puesto gracias al profesor Pedro Fleitas, que nos visitó mucho antes de lo imaginado y soñado por mí, y con el cual tuve la oportunidad también de intercambiar impresiones sobre temas relacionados con las terapias manuales, naturales y la salud en general, profesión que compartimos y que nos acerca. Y por último dar las gracias al verdadero “culpable” de todo esto, mi maestro Pedro Zapatero, con el cual reafirmo mi compromiso de permanecer a su lado hasta que él quiera.

Carlos Vázquez, shidosi novato

El Shidoshi Carlos Vazquez, entregando un obsequio al Shihan Pedro Fleitas

.

Cientos de detalles, imposibles de controlar

Adrián Fernández. 4º Kyu. Gijón

A pesar de llevar poco tiempo formando parte de esta gran familia que ha resultado ser la bujinkan, y más especialmente Uma Ryu, he podido tener la suerte de compartir tatami y entrenamiento con grandes maestros como Pedro Zapatero y Pedro Fleitas.

Poder ver a maestros de esta talla en acción es algo que hay que vivir en persona, poder ver la fluidez y armonía de sus movimientos, la sencillez con que realizan cada técnica hace parecer que son movimientos naturales que cualquier niño podría hacer… hasta el momento en que intentas repetirlo y te das cuenta de los cientos de detalles que parecen imposibles de controlar, simplemente han de surgir espontáneamente, sin pensar en ello.

Lo que más me ha sorprendido es que en ningún momento pierden la sonrisa, en ningún momento hay gestos de tensión, de concentración, de preocupación… lo único que se percibe es alegría y felicidad.

No puedo terminar sin antes destacar el gran honor y orgullo que supuso poder presenciar personalmente el sakki test de mi maestro, algún día él presenciará el mío J.

.

Crónica de un día fascinante

Treno Custos. 5º Kyu. Gijón

Intentaré decir qué sentí, cómo lo viví, y qué pasó. Para mí el seminario empezó la noche antes minutos antes de acostarme. Concienciándome para prepararme a algo que no sabía que sería. Me desperté dos veces a mitad de noche de nervios, pero conseguí llegar puntual 😀

Empezamos a armar el tatami y llegan los primeros compañeros en furgoneta, con sonrisas y energía. Más tatami que armar!! jajajaja. No llevaba las gafas y cada vez que levantaba la mirada de una pieza que ensamblábamos, veía más puntos negros y rojos al fondo. Empezaba a llenarse, cada cual aportando, armando la armadura, registrando compañeros, organizando las armas, y ya estamos listos.

Me daba la sensación de que la cosa se retrasaba y pregunto por Fleitas, que si ya llegó. Me dicen que lo tengo al lado (soy un desastre… jajaja).

Fleitas se acerca a mí, pregunta mi nombre y me da la bienvenida. Nos ponemos a saludar mirando al kamiza y veo a mi compañero de la izquierda que no tiene espacio dentro del tatami. Me apretujo un poco, le indico que entre y me da las gracias con una sonrisa bastante divertida. Saludamos y me invita a ser su compañero por la mañana.

Entonces empieza Fleitas con las primeras técnicas.

Mi sensación después de las tres o cuatro primeras, fue la misma que con Zapatero cuando fui a Madrid a entrenar con él. Les miraba y me parecían enormes, no había otra cosa a la que prestar atención. Me sentía perdido, y cuando pensaba que lo había hecho bien, acababa de olvidar qué hice. Mi compañero fue genial, un encanto entrenar con él.

El Jo tiene realmente una versatilidad impresionante, no es menos peligroso que un arma de metal. En manos de Fleitas se volvía invisible, hasta que te daba. Cada vez que Pedro explicaba la siguiente técnica, por dentro pensaba: No!! una vez más por favor, no sé qué paso! T_T !.. Pero luego salía! Algo parecido, pero algo 😀

A la hora de comer me uní a unos compañeros, fuimos a comer a un bar que recomendé (pobrecillos, quedaron con hambre), me explicaron un montón de cosas y paseamos por la playa y un parque lleno de especies de pájaros con un lago. Unas experiencias que más vale no contar por aquí, pero muy divertidas 😛

Por la tarde…

La palabra que mejor me encaja es, saturación.  Técnicas y más técnicas con variantes y por parejas y entre tres, con Jo y Taijutsu y más técnicas y en el estado de colapso y sin pensar veo a Fleitas que se dirige a mí, me indica que me levante y le ataque, lo hago, me hace algo que no recuerdo ni en el mismo momento y cuando me doy cuenta ya había rodado, inclinado para mostrar respeto y sentado donde estaba. Adelante, a hacerlo.

Mis dos compañeros de por la tarde fueron tremendos, instructivos y realmente modestos.

Fleitas nos pide que nos sentemos cerca de donde él se encuentra. Obedecemos, e indica que van a comenzar los Sakki test. ¡¿Cómo-Qué?! Pensaba que eso sería en privado, y resulta que de la nada, iba a presenciar ya no uno, si no varios, en primera fila y en pocos segundos.

Y el primero en someterse a ello, resulta que es mi Sensei, la situación no podía ser más inesperada. Se sienta, y mi lucha interna de nervios y confianza en que lo superará se mantendrá hasta casi el final. Por poco, se mueve justo al empezar Fleitas el movimiento, pero no fue un movimiento suficiente.

Los demás aspirantes, unos se mostraban más nerviosos que otros, pero como mi Sensei Carlos, todos terminan con el aprobado (¡FELICIDADES!)

Empieza la exhibición y desde las gradas junto a dos amigas que habían venido, presenciamos el conjunto de técnicas y sentimientos. Naginatas, Bokkens, Shurikens, capuchas, polvo, redes, un bolso y nosotros mismos, todo es un arma con la que  podemos proteger.

Desmontamos y aunque querría seguir un día más, puede que mejor sea asimilar y seguir más adelante.

Tengo que hacerlo. Gracias a todos los que pudisteis formar parte de este seminario, aunque no entrenásemos directamente, miraba y os veía y aprendía un poco de vosotros, y me reía cuando os pillaba como yo, igual de perdidos buscando a Fleitas con la mirada buscando una repetición más… jajajaja

Especialmente Gracias a Carlos, es un gran Sensei al que respeto.

.

El espíritu maravillosamente sobresaturado

German Zapata. 8º Kyu. Badajoz

El sábado 18 de Enero fue un día memorable desde las 8 de la mañana hasta 21 horas después que me metí en el sobre.
Es importante empezar el día con la energía de una persona que es más buena gente que un taburete (Carlos), y que vive la Bujinkan de una manera propia y personal. Poco después vienen los preparativos de última hora que hicieron que conociera a mucha buena gente en poco tiempo, cosa que me encantó antes de que entrara Pedro Fleitas por la puerta del pabellón.

Este es el momento en que alguien hace un chasquido de dedos y el aura o el alma o yo qué sé qué cambia en todo el pabellón. Para mí fue un gran honor el saludo de Pedro Fleitas (me alegro que hayas venido) y el abrazo de Pedro Zapatero (venga chaval que te lo vas a pasar en grande) o al menos era lo que a mí me parecía entender.

Reconozco la  “temblina” que me entró por el cuerpo cuando Carlos explicaba que hacía muy poco tiempo le había dicho a Pedro Fleitas medio en broma que en 15 o 20  años le invitaría a Gijón a un taikai y sólo habían  pasado 3 o 4 y ya estaba aquí!!

Empieza el entrenamiento!!!!…Esto fue una lluvia de técnicas con mi nuevo amigo “jo”(creo que hubo flechazo), de sensaciones, de ideas, de sentimientos, de emociones, de compañerismo, de miradas de satisfacción, de golpes, de sufrimiento (bendito sufrimiento) y de otras cosas que espero poder expresar con el tiempo.

Por primera vez viví la convivencia fuera del entrenamiento diario con los nuevos amigos marciales y disfruté cada momento de charla, de risas , de experiencias, de la fabada asturiana entre rodamiento y rodamiento… A medio pasar la digestión volvimos al pabellón y otra vez el mismo de antes volvió a chascar los dedos y otra vez volvió a ir todo como la seda,  el sentimiento que intentas comprender y llegas pero no llegas por los pelos, las ganas de aprender, los ojos abiertos como platos, el corazón a flor de piel, el vello de punta, el espíritu maravillosamente sobresaturado…

Ole y ole por la exhibición de la Bujinkan y a esa gente que quiso dar el primer paso y acercarse a vernos…solo habéis visto la puntita del iceberg y no haríais mejor cosa que acercaros un poco más para verlo de cerca (yo estoy en ello).


Bujinkan y el proyecto Tsunami

El proyecto Tsunami nace con la finalidad de dar a conocer nuestro arte marcial: Bujinkan Budo Taijutsu.

Para ello, se ha generado un documento resumen, que ilustra qué es la Bujinkan, cuál es el sistema, en que se bása, cómo se entrena, de dónde viene y quién es su creador. Además, se completa con un resumen sobre nuestro dojo Uma Ryu:

  • ¿Qué es el Bujinkan Budô Taijutsu?
  • ¿Cómo se entrena el Budô Taijutsu?
  • ¿Cómo es una clase de Budô Taijutsu?
  • ¿Quién es Maasaki Hatsumi?
  • Bujinkan, marca registrada.
  • Uma Ryû Dôjô.
  • Eventos de Uma Ryû Dôjô 2012, 2013 y 2014.

Puedes descargarte el dosier del Proyecto Tsunami. Bujinkan Uma Ryu Dojo.


Viaje a Córdoba: Cómo ves la Bujinkan

“¿Cómo ves esto de la Bujinkan?”, me preguntaba mi maestro Tato hace un par de meses, y todavía me lo pregunta de vez en cuando.

Qué difícil es describir con palabras algo que abarca tantas sensaciones. Pero creo que para responder debo presentarme antes: nunca, hasta ahora, había tenido contacto con ningún arte marcial. Ni yo ni tampoco un familiar, amigo o conocido mío. Entré en esto con una mezcla de curiosidad y casualidad y, aunque me gusta ponerle un poco de teatro y decir que fue “como quien se apunta a aerobic”, lo cierto es que acudí en busca de seguridad y saber un poquito de defensa personal.  Conociendo además lo rápido que huyo de cualquier actividad que implique ejercicio físico, mi objetivo era conseguir asistir al menos a dos entrenamientos antes de abandonar.  Y lo afronté como un gran reto, como una superación personal al miedo al dolor, al terror que me produce cualquier tipo de enfrentamiento, ya sea verbal o físico.

Hubo algo en las palabras de Tato de aquella primera clase que me hipnotizó. Recuerdo que habló sobre lo necesario que es trabajar la capacidad de reacción, aprender a levantarse rápido tras una caída, y nunca menospreciar a un adversario aunque uno se crea superior a él. Son principios que siempre he venerado a lo largo de mi vida, pese a venir de un mundo tan distinto del ninjutsu.  Encontré sus lecciones tan aplicables al día a día y la acogida de mis compañeros en el dojo fue tan cálida y respetuosa que me vi forzada a asistir a una segunda clase. Y me temo que alguna más.

Aun así, me pregunto muchas veces qué hago aquí entre vosotros. Qué hago yo, por ejemplo, un fin de semana en Córdoba en un curso de Frank y Pedro.

No me siento capaz de definir lo que supuso el curso del pasado fin de semana, pero ha sido algo similar a lo que ofrece un viaje: ampliar la mente, conocer gente y ver, desde otro punto de vista, aquello que haces en tu lugar de origen.

Quizás lo que hice fue compartir horas, kilómetros y experiencias con mi maestro, Tato. Quizás a lo que fui fue a escuchar a los maestros de mi maestro. Pedro dijo allí que no nos tomásemos la bujinkan en serio. Y automáticamente lo escuché con seriedad. A Frank, todo un shihan, le oí reconocer que estaba aprendiendo en ese curso. Y con esa humildad que mostró me hizo admirarlo y comprender su grandeza. 

Quizás también fui a conocer y aprender de mis compañeros. En Córdoba confirmé el gran contraste de personas que puede abarcar este arte marcial, al que le debo poder conocer gente que fuera del tatami no tendría oportunidad. Que me sienta tan unida a ellos bajo el paraguas común de la bujinkan me parece fascinante. El ambiente que se respira, el compañerismo, dejando a un lado diferencias de edad, sexo, procedencia, acento, peso, altura, profesión o dedicaciones varias me hace comprender el pacifismo tan grande que existiría en el mundo si la bujinkan fuese asignatura obligatoria en los colegios. Vosotros tendréis una palabra japonesa para definir esto, seguro, pero para mí es simplemente magia.

Vuelvo la vista atrás a aquel mi primer día, y quién me iba a decir que seis meses más tarde aquí seguiría, con un recién estrenado kimono y escribiendo en esta web. Seis meses de entrenamientos fuera del dojo con Juan, con Tatin, con Raquel y con Nacho que por supuesto también estuvieron presentes en Córdoba, en forma de comidas, cenas, risas y asombrosas tortillas, y que me confirmaron que la bujinkan no es una meta, no es un camino, sino una forma de andar el camino que es la vida que nos ha tocado vivir a cada uno. Y mientras comienzo a andar de esta forma mi camino, pasito a pasito, sólo me preocupo en disfrutar enormemente del paisaje.

Me magnetizan las palabras de Pedro, las enseñanzas de Tato. Cuando os veo en el tatami hacer una técnica, a veces me gusta jugar a miraros con ojos ajenos, como los míos de hace muy poquito tiempo, y entonces me vuelvo a preguntar ¿Qué hago yo aquí? Yo, que no soporto la violencia, que no tengo nada en común con mis compañeros. Y a continuación sonrío pensando que ya no tengo compañeros, sino buyus. Y me doy cuenta de la incongruencia de sentir que es mucho más pacífico lo que ocurre en el tatami que lo que me encuentro habitualmente en mi vida diaria fuera del dojo. Porque al menos aquí existen unas normas y un enorme respeto hacia al adversario que en el mundo exterior son bien difíciles de encontrar.  Eso me hace seguir,  admirar lo que hacéis y desear parecerme a vosotros.

Es irónico pensar que acudí buscando defensa personal y me habéis ofrecido tantas otras cosas a cambio, que no esperaba.

Gracias por acogerme entre vosotros.

Silvia  (7º kyu), Yû Ryu – Tato Canoe Dojo


Más que un arte marcial

Laura (Yû Ryu – Oliver Raposo Dojo) – Septiembre 2012

Siempre que veía pelis de artes marciales lo que esperaba con más fervor era la aparición de los ninja, esos personajes que siempre hacían el mismo papel; los malos de la película. Al contrario que a la inmensa mayoría, no me cautivaban del mismo modo las películas de Kung Fu, Kárate u otros estilos marciales (muy respetables por supuesto) como lo hacían estos sombríos personajes que siempre surgían de la nada con su rostro oculto y que parecían ir en contra de la gravedad por sus tremendas dotes de agilidad. Siempre eran los malos, sí, pero no había rival igual…eran invencibles y tenían poderes!! ¿A caso había algo que “molara” más?

Nadie sabía muy bien que o quienes eran pero el caso es que si tu madre te ponía un pasamontañas por el frío (sí, aquellos horribles que picaban tanto) todos te decían: ¡¿vas disfrazado de ninja o qué?! Si en gimnasia eras ágil y hacías volteretas o saltos sorprendentes: ¡este se cree un ninja!, Y no digo nada ya de cuando te iban a echar la bronca por algo y tú intentabas desaparecer como podías: ¡Mira este que listo como ha hecho el ninja! Inevitablemente ese espíritu ninja siempre estaba entre nosotros.

Lo cierto es que desde siempre me han llamado la atención enormemente las artes marciales en general, lo veía como algo muy bonito y espiritual a la par que práctico, pero por otra parte, debido a mis inseguridades, siempre pensé que yo no sería capaz de introducirme en ese mundo tan apasionante y de llegar a saber fluir tal y como lo hacían en aquellas pelis y documentales.

Pero…qué casualidad que la vida misma me llevó a encontrarme con una persona que precisamente había practicado durante mucho tiempo ese arte marcial que tanto me intrigaba. Recuerdo que ni siquiera sabía el nombre que recibía. Durante 5 años me ha enseñado cosas muy útiles del Ninjutsu, aunque sin poder practicar técnicas físicas, únicamente conceptos e ideas que en mí día a día me han sido de gran utilidad en todas y cada una de mis situaciones. Esto demuestra que el Budo no es solo un arte marcial como cualquier otro, sino que es un perfecto modo de vida.

Hace un año pude, por fin, inmiscuirme en la práctica total del Budo Taijutsu y mi concepto de todo ha cambiado todavía más. Además de haberme ido aportando mayor seguridad en mi misma ha hecho que comprendiera muchos de los conceptos que mi pareja y maestro hoy en día me inculcó, llevándolos a la práctica de manera distinta y mucho más útil.

Hay a quien la práctica de artes marciales le intensifica la arrogancia y la agresividad, no sé si, de algún modo, debido al erróneo enfoque (desde mi punto de vista) hacia la competición de la mayoría de ellas. Yo tengo que decir desde que estoy en el camino del Budo soy una persona mucho más segura, tranquila (aunque aún me queda mucho por trabajar esta parte) y feliz. Cada día disfruto más de las clases aprendiendo cosas que van mucho más allá de su mera utilidad en posibles enfrentamientos.

Y para terminar, creo que hablo en nombre de todo el dojo de Azuqueca cuando digo que nos sentimos muy orgullosos y agradecidos de formar parte de esta gran familia de “Buyus” y en particular, por supuesto, no estaría en el camino de no ser por Oliver al que le debo todo y a Pedro, una magnífica persona de gran corazón que hizo posible todo esto.

En nombre de todo del Dojo de Azuqueca: ¡Gracias!

Entrenamiento del Shihan Pedro Zapatero, con compañeros de Uma Ryu en Azuqueca de Henares

Visita en septiember de 2012 del Shihan Pedro Zapatero al dojo de Azuqueca


Con la luna como testigo de excepción

Shidoshi Ho Juanmi – Septiembre 2012

Los últimos coletazos del mes de agosto nos dejaron el dojo mermado por las ausencias típicas de las vacaciones de verano.  Los pocos que quedábamos nos calzamos el kimono, las tabis (quien las tenía) y las ganas de entrenar para ir a un sitio que para mí es muy especial.

Torrejón no ofrece demasiados espacios que recuerden a la Naturaleza en estado puro pero, buscando, uno acaba encontrando…

Cuando llegamos al lugar en cuestión, los recuerdos fluían en mí como una corriente eléctrica. Recuerdos de cuando estudiábamos y entrenábamos para nuestro examen de cinturón negro, hace unos pocos años. Recordé las manos doloridas por los pinchos, la espalda resentida por rodar en el duro suelo, los kimonos manchados por la tierra seca, el sudor y las picaduras de mosquitos.

Entrenamiento en Torrejón de Ardoz

También recordé el sentimiento de unidad y el cariño que nos profesábamos los unos a los otros. Compañeros de batallas tanto internas como externas. Una piña unida con un solo fín. El entrenamiento. Recordé nuestras sonrisas durante, y al final de cada entrenamiento y las ganas que quedaban de volverlo a repetir, a pesar de todo.

Por eso quise revivir con mis chicos todo aquello. 

Corrieron, saltaron, sudaron, se mancharon…

Pero sobre todo VIVIERON y experimentaron lo que es un entrenamiento al aire libre, codo con codo con la Naturaleza, dejando que los árboles fuesen su guía, que la noche fuese su manto y que la Luna fuera la única luz.

Por un momento cerré los ojos y traté de imaginar cómo serían esos entrenamientos hace tantos años en los que tanto Pedro, como su Maestro Pedro Fleitas, como Hatsumi Sensei salían al campo a entrar en contacto con la Madre Naturaleza.

Tras abrirlos, la única sensación que tenía era la de volverlo a repetir. Y los abrazos y sonrisas de los chicos me daban la razón.

Repetiremos, pues.

BUFU IKKAN!!

Entrenamiento en Torrejón de ArdozEntrenamiento en Torrejón de Ardoz - Ganseki NageEntrenamiento en Torrejón de Ardoz - Métodos de gopeo con lo pies

Entrenamiento en Torrejón de Ardoz - Sako kenEntrenamiento en Torrejón de Ardoz - Fudo kenEntrenamiento en Torrejón de Arzdoz - Andar sigiloso