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Budo: Río salvaje

La vida va pasando con sus momentos de altibajos. Los buenos, los cotidianos y los malos (o mejor decir, los no tan buenos).

Todo va pasando y dejando sus marcas en nosotros, muy comparable al agua. Un río como es la vida, va erosionando las rocas y dejando su marca o el vaivén del oleaje marino va dejando esos surcos, casi perfectamente paralelos en la orilla. Quién no piensa en algunos momentos que la vida esta atascada. O que en cierto momento algo te obstruye y no te deja crecer o ser feliz como persona. Pero la vida fluye con naturalidad, todo va pasando y al final de cada túnel volvemos a ver luz y aire fresco.

Un río en cierto momento de su “vida” o recorrido se encuentra rocas pesadas que le dificultan su recorrido, pero no por ello se detiene. Sigue su camino erosionando poco a poco esa roca tan enorme hasta dividirla, entonces la roca comienza formar parte del afluente del río con naturalidad. Se va desplazando hasta que el río encuentra un sitio donde depositarla sin que dificulte su fluidez.

Un instante para la reflexión: La tapadera de una tetera tradicionalPues así es como somos nosotros, o mejor dicho, como deberíamos ser. ¿Nos llega una dificultad en nuestro camino? Pues debemos saber tratarla de tal manera que podamos desgastarla hasta que forme parte de nosotros mismos. Y un día llegara el momento en que, sin darnos cuenta, depositemos ese problema a un lado y no nos estorbe nunca más.
 
Para mi corta experiencia personal en el mundo del budo y por lo que voy conociendo a mis buyus, el entrenamiento diario te ayuda a seguir fluyendo como agua en la vida. No sabría explicar el por que, pero así lo siento. Como se dice ” el corazón del guerrero son los pies”, si te paras “mueres”.
 
Quiero aprovechar este momento para dar las gracias desde lo mas profundo de mi a Pedro Zapatero por enseñarnos un precioso camino. A Carlos Martín Moralejo por darme a conocer el camino que cogió hace años, además de darme su apoyo y cariño en muchos momentos duros y de debilidad. Y a todos mis buyus por compartir el camino y compartir sus aprendizajes con los más noveles.
 
Un saludo para todos.
 
P.D.: pero recordad, todo el camino debe ir aderezado de unos sabrosos shutos!! Jajajajaja

Jorge Díaz López (08/04/2013) – Uma Ryu Dojo


Viaje a Córdoba: Cómo ves la Bujinkan

“¿Cómo ves esto de la Bujinkan?”, me preguntaba mi maestro Tato hace un par de meses, y todavía me lo pregunta de vez en cuando.

Qué difícil es describir con palabras algo que abarca tantas sensaciones. Pero creo que para responder debo presentarme antes: nunca, hasta ahora, había tenido contacto con ningún arte marcial. Ni yo ni tampoco un familiar, amigo o conocido mío. Entré en esto con una mezcla de curiosidad y casualidad y, aunque me gusta ponerle un poco de teatro y decir que fue “como quien se apunta a aerobic”, lo cierto es que acudí en busca de seguridad y saber un poquito de defensa personal.  Conociendo además lo rápido que huyo de cualquier actividad que implique ejercicio físico, mi objetivo era conseguir asistir al menos a dos entrenamientos antes de abandonar.  Y lo afronté como un gran reto, como una superación personal al miedo al dolor, al terror que me produce cualquier tipo de enfrentamiento, ya sea verbal o físico.

Hubo algo en las palabras de Tato de aquella primera clase que me hipnotizó. Recuerdo que habló sobre lo necesario que es trabajar la capacidad de reacción, aprender a levantarse rápido tras una caída, y nunca menospreciar a un adversario aunque uno se crea superior a él. Son principios que siempre he venerado a lo largo de mi vida, pese a venir de un mundo tan distinto del ninjutsu.  Encontré sus lecciones tan aplicables al día a día y la acogida de mis compañeros en el dojo fue tan cálida y respetuosa que me vi forzada a asistir a una segunda clase. Y me temo que alguna más.

Aun así, me pregunto muchas veces qué hago aquí entre vosotros. Qué hago yo, por ejemplo, un fin de semana en Córdoba en un curso de Frank y Pedro.

No me siento capaz de definir lo que supuso el curso del pasado fin de semana, pero ha sido algo similar a lo que ofrece un viaje: ampliar la mente, conocer gente y ver, desde otro punto de vista, aquello que haces en tu lugar de origen.

Quizás lo que hice fue compartir horas, kilómetros y experiencias con mi maestro, Tato. Quizás a lo que fui fue a escuchar a los maestros de mi maestro. Pedro dijo allí que no nos tomásemos la bujinkan en serio. Y automáticamente lo escuché con seriedad. A Frank, todo un shihan, le oí reconocer que estaba aprendiendo en ese curso. Y con esa humildad que mostró me hizo admirarlo y comprender su grandeza. 

Quizás también fui a conocer y aprender de mis compañeros. En Córdoba confirmé el gran contraste de personas que puede abarcar este arte marcial, al que le debo poder conocer gente que fuera del tatami no tendría oportunidad. Que me sienta tan unida a ellos bajo el paraguas común de la bujinkan me parece fascinante. El ambiente que se respira, el compañerismo, dejando a un lado diferencias de edad, sexo, procedencia, acento, peso, altura, profesión o dedicaciones varias me hace comprender el pacifismo tan grande que existiría en el mundo si la bujinkan fuese asignatura obligatoria en los colegios. Vosotros tendréis una palabra japonesa para definir esto, seguro, pero para mí es simplemente magia.

Vuelvo la vista atrás a aquel mi primer día, y quién me iba a decir que seis meses más tarde aquí seguiría, con un recién estrenado kimono y escribiendo en esta web. Seis meses de entrenamientos fuera del dojo con Juan, con Tatin, con Raquel y con Nacho que por supuesto también estuvieron presentes en Córdoba, en forma de comidas, cenas, risas y asombrosas tortillas, y que me confirmaron que la bujinkan no es una meta, no es un camino, sino una forma de andar el camino que es la vida que nos ha tocado vivir a cada uno. Y mientras comienzo a andar de esta forma mi camino, pasito a pasito, sólo me preocupo en disfrutar enormemente del paisaje.

Me magnetizan las palabras de Pedro, las enseñanzas de Tato. Cuando os veo en el tatami hacer una técnica, a veces me gusta jugar a miraros con ojos ajenos, como los míos de hace muy poquito tiempo, y entonces me vuelvo a preguntar ¿Qué hago yo aquí? Yo, que no soporto la violencia, que no tengo nada en común con mis compañeros. Y a continuación sonrío pensando que ya no tengo compañeros, sino buyus. Y me doy cuenta de la incongruencia de sentir que es mucho más pacífico lo que ocurre en el tatami que lo que me encuentro habitualmente en mi vida diaria fuera del dojo. Porque al menos aquí existen unas normas y un enorme respeto hacia al adversario que en el mundo exterior son bien difíciles de encontrar.  Eso me hace seguir,  admirar lo que hacéis y desear parecerme a vosotros.

Es irónico pensar que acudí buscando defensa personal y me habéis ofrecido tantas otras cosas a cambio, que no esperaba.

Gracias por acogerme entre vosotros.

Silvia  (7º kyu), Yû Ryu – Tato Canoe Dojo


Desde la Montaña

Recientemente, estuvimos desmontando el dojo de Uma Ryu. Buyu de las distintas localidades que forman Uma Ryu colaboraron en el desmontaje. Durante toda la jornada se escucharon risas y gestos de verdadera amistad en un engendro de maderas.

…cuando comenzamos a desmontar mi corazón se encogía…

Cuando decidimos montar en dojo en Villalbilla, las opiniones fueron de los más particulares, cada uno rezaba a razón de su interés, pero finalmente se instaló y tras varias transformaciones concluimos con un precioso dojo orientado al noroeste y con unas vistas de lujo. Mi maestro Pedro Fleitas estuvo aquí en una de sus clases del año 2011 donde impartió trabajo con Naguinata y muchos buyu de distintos dojos de España también impartieron y dejaron su señal particular del Taijutsu. Han pasado dos años y medio y he de reconocer que cuando comenzamos a desmontar mi corazón se encogía, pero como mi maestro me enseña, “no apego” .

…el legado de vida de Hatsumi sensei se conocerá en el interior de muchos…

Las razones por las que nos volvemos a mover son mucho más importantes de lo que en principio podemos pensar. Nos instalamos en el colegio Educrea el mirador, un colegio concertado con más de 900 niños que pronto conocerán BUJINKAN y padres de alumnos que tendrán acceso a la practica como sus hijos, lo cual es muy, muy positivo para nuestro Arte Marcial. Posiblemente unos pocos corazones se unan a nuestra forma de sentir la practica, pero el resto cuanto menos si que lo conocerán y el legado de vida de Hatsumi sensei se conocerá en el interior de muchas personas, hoy en día personitas, pequeños que con su corazón limpio se verán reflejados por esa luz tan especial de nuestro Arte Marcial.

YÜ RYU