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El Budo conecta a las personas. Una semana en Corella

1 semana en Corella, en febrero, por Jose Antonio Alonso (04/04/2014)

Hace ya un tiempo, Pedro me dejó saber sobre el proyecto de Bujinkan contra la Violencia de Género. Cuando entré en Bujinkan, lo que me atrapó realmente no fue el Taijutsu en sí, sino ese concepto de aprender a través de él, y de luego poder volcar ese aprendizaje en ayudar a los demás. Por eso el proyecto me interesó desde el principio, y cuando Pedro me comentó “Voy una semana a Corella para dar un curso a mujeres sobre defensa ante violencia de género. ¿Qué? ¿Te vienes?”, creo que tarde un microsegundo en decir “SI!”.

Pedro mostrando técnicas en el aula, en Corella - Febrero de 2014Mi maestro Charlie siempre me dice que esté atento a las cosas, que tengo que estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, no perderme detalles, estar cerca de los “mayores” para aprender… y en mi “ceporrería” yo lo intento, sin conseguirlo muchas veces, pero en este viaje iba a estar sí o sí en (casi) todas, así que con mi ilusión por las nubes, no pensé mucho en nada de lo que podía significar, y tras un viajecito en la buena compañía de Pedro y Cristina, allí estábamos, con un calendario apretadísimo y súper interesante organizado por Alberto, listos para hacer llegar nuestro Budō a tantos corazones como pudiésemos.

Pedro mostrando una defensa contra cuchillo en Corella - Febrero de 2014Cuatro días muy intensos, con diferentes grupos y con diferentes propósitos. Mujeres de todas las edades que en su vida habían hecho nada parecido, alumnos de instituto ávidos de información, buyus alejados de Pedro por la distancia, no por el corazón… Una misma esencia con distintos matices, un maestro de ceremonias conocedor de los diferentes ritmos a transmitir, y yo sintiéndome como un instrumento de la orquesta listo para ser afinado.

Abstrayéndome sobre los detalles particulares de la semana, hay dos situaciones que me llevaron a reflexionar: haber sido Uke de Pedro esos días, y llegar a tanta gente nueva. Lo segundo es sencillo, lo hemos vivido todos cuando hemos hablado de nuestro Budō a otras personas. Mucha gente se espera una clase de algún arte marcial “clásico” o una actuación coordinada que verán como algo inalcanzable. Pero cuando ven la mecánica de nuestro arte, su contundencia unida a la protección del ser humano, empiezas a identificar caras de interés, de impresión, de expectativa por lo que se va a contar, y poco a poco se extiende el sentimiento y el grupo está creado. Te preguntan el famoso “Y si…” que tanto escuchamos, y con una sonrisa les contestas como te contestaron a ti en su momento, cambias su miedo y su vergüenza en acción y movimiento, les haces ver que independientemente de su cuerpo, pueden realizar los movimientos que han visto en los instructores. Sientes que con algunos te explayas contando tus vivencias, y ellos comparten contigo las suyas, pero sobre todo, experimentas como todas esas personas tan distintas, con sus particularidades y problemas propios, se unen unas con otras mediante sonrisas a través de la práctica de algo que algunos calificarían como violento… Puede parecer contradictorio, pero el hecho es que el Budō conecta a las personas.

Pedro mostrando una técnica en Corella - Febrero de 2014En cambio la primera situación es algo más complicada, dado el jaleo emocional que resulta casi abrumador. Muchos días seguidos, muchas demostraciones en las que el mensaje (creo entender) que debe ser más directo que en el dōjō para que LLEGUE (con mayúsculas) y no se quede en una mera coreografía, muchas horas acumuladas, y mucha “recepción”. Y en un momento de descanso, con algo de comida y bebida de por medio, Pedro te pregunta: “¿Tú que sientes cuando ves esas heridas en tu cuerpo?”. Esto te hace detenerte unos segundos y recopilar esas sensaciones que has ido teniendo para poder explicar con palabras lo que solo se puede entender sobre el tatami. Y ¿cuáles son esas sensaciones? Primero miedo, mucho miedo, sabes que ese maestro de tu maestro que te pide que le ataques te va a causar dolor, mucho dolor. Recuerdas ese primer día que Pedro te sacó de Uke en una clase, ese día en el cual recibiste bien y llegaste a llorar, ese día que titulaste para ti mismo “Destrucción selectiva”, pero también recuerdas lo que te dice tu maestro “Tú confía en él”, “Yo cuando le ataco, pongo mi vida en sus manos”, así que ¡allá voy! El miedo da paso al dolor que te temías, aunque siempre supera la realidad aquello que imaginabas. Como cuenta Hatsumi Sensei cuando habla de su experiencia con Takamatsu Sensei, es un dolor muy intenso que te llega muy dentro, pero él sabe hasta dónde llegas y te lleva a ese límite. Después viene la calma, que se ve salpicada de preguntas que siempre comienzan por un “¿Por qué?”, fruto del desconocimiento de la no comprensión. Las ignoras (o lo intentas), Mu Shin no Shin, no pensar en nada, y cuando te quieres dar cuenta… “Mate!” toca continuar.

Pero la pregunta de Pedro no se refería al sentimiento “durante el entreno”, sino después de que esas emociones se han disipado, cuando miras las heridas en tu piel en la tranquilidad de tu habitación… Y para mi es lo más difícil de describir. Desde que he entrado en UmaRyu, creo que he cambiado mucho, lo noto. Los problemas, las penas, el dolor… es pasajero. Lo que hoy duele mucho, mañana duele menos, y cuanto más se piensa en el dolor y sus causas, más duele, pero afortunadamente, cuanta menos atención le prestamos, antes se disuelve. Esto solo lo he podido aprender a base de sudar sobre el tatami y de recibir, y es lo que pienso cuando miro mis heridas: “detrás de cada una de ellas, está la enseñanza que hace que lo físico llegue a lo mental, y éste finalmente a lo espiritual”. Pero sigo siendo un ceporro, y no entiendo ni la mitad de ellas. Me quedo en la superficie de ese pozo infinito que es el Budō, viendo el reflejo de mi cara embobada sobre las pequeñas olas que levanto al intentar agarrar algo que no alcanzo, olas que no hacen más que dificultar la visión de aquello que quiero ver.

Pero es el año del caballo, un año en el que hay que galopar hacia el horizonte sin preguntarte demasiadas cosas (que pueden ser, o no ser) para así superarte a ti mismo, así que yo seguiré lanzando Fudo-Ken para aprender, y compartiendo con los equinos y equinas que me rodean esa ilusión por seguir avanzando.

Grupo de entrenamiento de la sesión de cierre en Corrella - Febrero de 2014


Felicidades Pedro: sin ti no sería posible

Este es un escrito realizado por una persona que cree que no realiza Bujinkan la Doctora Elena, que compartio el fin de semana en Navarra, con el curso de violencía de genero y mi cumpleaños donde acudierón mis alumnos. Feliz de que personas tan encantadoras nos mirén sin más y nos evaluen con tan alta nota… ¡Elena! muchas gracias, el Budo es para personas de gran corazón y tú lo tienes…

Shihan Pedro Zapatero – Yû Ryu

[…]
Hola Pedro:
Quiero compartir mis sensaciones desde fuera  de la Bujinkan del fin de semana de Corella. Ahí van con el corazón abierto y con el gran cariño que os tengo.

Para mí, fue emocionante reencontrarme con una tierra tan bella como Corella. Digo bien reencontrarme porque aunque no había ido nunca era como estar en mi “tierriña “de nacimiento. Aunque más emocionante fue compartir con vosotros la clase, la cena, la velada posterior, el desayuno, el paseo por Corella, todos y cada uno de los momentos vividos junto a vosotros ¿Por qué?

  • Por vuestra generosidad donde no buscáis recibir sino dar.
  • Por vuestra confianza incondicional.
  • Por vuestro cariño sin límites.
  • Por vuestra amabilidad siempre presente.
  • Por vuestra sonrisa que hacéis que cambie el mundo sin permitir que el mundo cambie vuestro gesto.

Pero, todo esto no sería posible sin ti, Pedro. No cabe duda que seas y sientes como un verdadero sensei, maestro, en el amplio sentido de la palabra. Unificas el cielo y la tierra, la teoría y la realidad y la extiendes hasta algo más puro y genuino. Estas en la vanguardia y en la cabeza de la vida. Eres quien guía a sus alumnos. Das tu alma y  tus energías para sacar adelante lo mejor de tus alumnos tanto en la disciplina como en su persona, y siempre con esa inmensa sonrisa en tu cara.

Creo que la felicidad no es un destino, sino la actitud con la que uno viaja por esta vida. Y esta vida nos regala cada día, un día para rellenarlo de momentos felices.

Eso para mí ocurrió en Corella junto a vosotros.

Gracias de corazón por haberme dejado compartir a vuestro lado un feliz fin de semana.

Grupo de entrenamiento de la última sesión en Corella 28 de febrero de 2014


Entrenando un sábado cualquiera

A lo largo del tiempo, cada vez que veo a mi Maestro dar una clase he ido experimentando en mi interior diferentes sensaciones. Desde “simples” y contundentes golpes hasta melodías abstractas, pasando por caricias al “Ku” y coqueteos con los sentimientos más profundos del Ser.

Hoy sábado, un sábado cualquiera, me ha llamado particularmente la atención el “feeling” que he percibido en el tatami. Tanto es así que, antes de que se me olvidase o los segundos pudieran maquillarlo he decidido ir a Pedro a contárselo.

Mientras veía la ejecución de la técnica he visto a Pedro como un alfarero. Tenía a Uke como una masa de arcilla a la que, mediante golpes, caricias, desequilibrios, roces y movimiento constante iba transformando en lo que él quería. Así como un artesano proyecta en la arcilla su experiencia colocando las manos de una u otra forma sin dejar de mover el torno. Sin dejar de ser firme, consigue moldear con suavidad y soltura ese “montón de arcilla” en que se convierte Uke cuando ataca con sinceridad.

Parpadeando una vez, puedes ver una lluvia de golpes que hacen que Uke no tenga otra opción que protegerse o tratar de absorber lo que se le viene encima.

Parpadeando dos veces puedes ver un desequilibrio, un toque en un punto determinado que provoca una caída inevitable.

Mirando con los ojos del corazón también puedes ver a un artesano que con amor y convicción plasma su experiencia y la comparte con los que estamos allí, dejando a Uke convertido en su obra. Como el que transforma un pedazo de arcilla en un jarrón. Como el que transforma un garabato en un paisaje. Como el que oye melodías sublimes en conversaciones triviales.

Así es el Artista. Y ¿qué es lo nuestro? ¡Exacto! Un ARTE Marcial. Así que, pongamos todos nuestros sentidos y DISFRUTEMOS de la Vida que nos regala el Budo. DISFRUTEMOS del Budo, que no es, sino VIDA.

Bujinkan . Uma Ryu Dojo - Villalbilla, ajustado

 


Seminario Pedro Fleitas Gijón 2014. Reflexiones

Shidoshi Carlos Vazquez, 18 de enero de 2014

A continuación de mi artículo, os presento las reflexiones de algunos de mis alumnos:

Fantástico fin de semana el que vivimos en Gijón durante el primer seminario del año impartido por el profesor Pedro Fleitas González, que traído hasta nuestra ciudad de la mano de su alumno y mi maestro (y sin embargo amigo) Pedro Zapatero, deleito a los participantes con sus conocimientos extraídos directa y continuamente durante décadas de su maestro el Soke, Hatsumi Sensei.

Creo que muchos de nosotros aun no somos conscientes de la enorme fortuna que tenemos al poder recibir de una fuente tan cercana a la original estas enseñanzas, cargadas de siglos de historia, matices sutiles, armonía, sincronismo y elegancia guerrera y a la vez pacífica.

El tatami se convierte en un lugar mágico, en el que fluyen los mensajes por diversos canales y en el que cada uno asimila lo que su estado de maduración dentro del Budo le permite. En cualquier caso constantemente están surgiendo transmisiones no apreciables a simple vista y que a veces ves salir, pero no ves llegar, y al contrario.

Por otro lado, y por comentar algún ejemplo de lo señalado anteriormente, el profesor Fleitas hizo una similitud entre la biomecánica humana y el San Shin No Kata, lo cual abre nuevos horizontes en mí comprensión del complejo mundo, para un occidental, de los 5 elementos.

Durante este seminario tuve la oportunidad de vivenciar el Sakki test en primera persona. Un momento único, especial, emotivo, en el que, por un lado, deseas que se termine lo antes posible para quitarte de en medio tanta tensión, pero por otro lado, deseas que no se termine nunca, porque uno es consciente de que está ante un reto inolvidable, bonito, mágico y que supone un punto y aparte, o un punto de referencia y transición.

Dar las gracias desde aquí a todos los participantes por su presencia y por ayudar a crear ese gran ambiente que reinó durante todo el fin de semana. También gracias a los fotógrafos, cámaras, voluntarios y a los que de una u otra manera facilitaron el desarrollo del seminario. Por su puesto gracias al profesor Pedro Fleitas, que nos visitó mucho antes de lo imaginado y soñado por mí, y con el cual tuve la oportunidad también de intercambiar impresiones sobre temas relacionados con las terapias manuales, naturales y la salud en general, profesión que compartimos y que nos acerca. Y por último dar las gracias al verdadero “culpable” de todo esto, mi maestro Pedro Zapatero, con el cual reafirmo mi compromiso de permanecer a su lado hasta que él quiera.

Carlos Vázquez, shidosi novato

El Shidoshi Carlos Vazquez, entregando un obsequio al Shihan Pedro Fleitas

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Cientos de detalles, imposibles de controlar

Adrián Fernández. 4º Kyu. Gijón

A pesar de llevar poco tiempo formando parte de esta gran familia que ha resultado ser la bujinkan, y más especialmente Uma Ryu, he podido tener la suerte de compartir tatami y entrenamiento con grandes maestros como Pedro Zapatero y Pedro Fleitas.

Poder ver a maestros de esta talla en acción es algo que hay que vivir en persona, poder ver la fluidez y armonía de sus movimientos, la sencillez con que realizan cada técnica hace parecer que son movimientos naturales que cualquier niño podría hacer… hasta el momento en que intentas repetirlo y te das cuenta de los cientos de detalles que parecen imposibles de controlar, simplemente han de surgir espontáneamente, sin pensar en ello.

Lo que más me ha sorprendido es que en ningún momento pierden la sonrisa, en ningún momento hay gestos de tensión, de concentración, de preocupación… lo único que se percibe es alegría y felicidad.

No puedo terminar sin antes destacar el gran honor y orgullo que supuso poder presenciar personalmente el sakki test de mi maestro, algún día él presenciará el mío J.

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Crónica de un día fascinante

Treno Custos. 5º Kyu. Gijón

Intentaré decir qué sentí, cómo lo viví, y qué pasó. Para mí el seminario empezó la noche antes minutos antes de acostarme. Concienciándome para prepararme a algo que no sabía que sería. Me desperté dos veces a mitad de noche de nervios, pero conseguí llegar puntual 😀

Empezamos a armar el tatami y llegan los primeros compañeros en furgoneta, con sonrisas y energía. Más tatami que armar!! jajajaja. No llevaba las gafas y cada vez que levantaba la mirada de una pieza que ensamblábamos, veía más puntos negros y rojos al fondo. Empezaba a llenarse, cada cual aportando, armando la armadura, registrando compañeros, organizando las armas, y ya estamos listos.

Me daba la sensación de que la cosa se retrasaba y pregunto por Fleitas, que si ya llegó. Me dicen que lo tengo al lado (soy un desastre… jajaja).

Fleitas se acerca a mí, pregunta mi nombre y me da la bienvenida. Nos ponemos a saludar mirando al kamiza y veo a mi compañero de la izquierda que no tiene espacio dentro del tatami. Me apretujo un poco, le indico que entre y me da las gracias con una sonrisa bastante divertida. Saludamos y me invita a ser su compañero por la mañana.

Entonces empieza Fleitas con las primeras técnicas.

Mi sensación después de las tres o cuatro primeras, fue la misma que con Zapatero cuando fui a Madrid a entrenar con él. Les miraba y me parecían enormes, no había otra cosa a la que prestar atención. Me sentía perdido, y cuando pensaba que lo había hecho bien, acababa de olvidar qué hice. Mi compañero fue genial, un encanto entrenar con él.

El Jo tiene realmente una versatilidad impresionante, no es menos peligroso que un arma de metal. En manos de Fleitas se volvía invisible, hasta que te daba. Cada vez que Pedro explicaba la siguiente técnica, por dentro pensaba: No!! una vez más por favor, no sé qué paso! T_T !.. Pero luego salía! Algo parecido, pero algo 😀

A la hora de comer me uní a unos compañeros, fuimos a comer a un bar que recomendé (pobrecillos, quedaron con hambre), me explicaron un montón de cosas y paseamos por la playa y un parque lleno de especies de pájaros con un lago. Unas experiencias que más vale no contar por aquí, pero muy divertidas 😛

Por la tarde…

La palabra que mejor me encaja es, saturación.  Técnicas y más técnicas con variantes y por parejas y entre tres, con Jo y Taijutsu y más técnicas y en el estado de colapso y sin pensar veo a Fleitas que se dirige a mí, me indica que me levante y le ataque, lo hago, me hace algo que no recuerdo ni en el mismo momento y cuando me doy cuenta ya había rodado, inclinado para mostrar respeto y sentado donde estaba. Adelante, a hacerlo.

Mis dos compañeros de por la tarde fueron tremendos, instructivos y realmente modestos.

Fleitas nos pide que nos sentemos cerca de donde él se encuentra. Obedecemos, e indica que van a comenzar los Sakki test. ¡¿Cómo-Qué?! Pensaba que eso sería en privado, y resulta que de la nada, iba a presenciar ya no uno, si no varios, en primera fila y en pocos segundos.

Y el primero en someterse a ello, resulta que es mi Sensei, la situación no podía ser más inesperada. Se sienta, y mi lucha interna de nervios y confianza en que lo superará se mantendrá hasta casi el final. Por poco, se mueve justo al empezar Fleitas el movimiento, pero no fue un movimiento suficiente.

Los demás aspirantes, unos se mostraban más nerviosos que otros, pero como mi Sensei Carlos, todos terminan con el aprobado (¡FELICIDADES!)

Empieza la exhibición y desde las gradas junto a dos amigas que habían venido, presenciamos el conjunto de técnicas y sentimientos. Naginatas, Bokkens, Shurikens, capuchas, polvo, redes, un bolso y nosotros mismos, todo es un arma con la que  podemos proteger.

Desmontamos y aunque querría seguir un día más, puede que mejor sea asimilar y seguir más adelante.

Tengo que hacerlo. Gracias a todos los que pudisteis formar parte de este seminario, aunque no entrenásemos directamente, miraba y os veía y aprendía un poco de vosotros, y me reía cuando os pillaba como yo, igual de perdidos buscando a Fleitas con la mirada buscando una repetición más… jajajaja

Especialmente Gracias a Carlos, es un gran Sensei al que respeto.

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El espíritu maravillosamente sobresaturado

German Zapata. 8º Kyu. Badajoz

El sábado 18 de Enero fue un día memorable desde las 8 de la mañana hasta 21 horas después que me metí en el sobre.
Es importante empezar el día con la energía de una persona que es más buena gente que un taburete (Carlos), y que vive la Bujinkan de una manera propia y personal. Poco después vienen los preparativos de última hora que hicieron que conociera a mucha buena gente en poco tiempo, cosa que me encantó antes de que entrara Pedro Fleitas por la puerta del pabellón.

Este es el momento en que alguien hace un chasquido de dedos y el aura o el alma o yo qué sé qué cambia en todo el pabellón. Para mí fue un gran honor el saludo de Pedro Fleitas (me alegro que hayas venido) y el abrazo de Pedro Zapatero (venga chaval que te lo vas a pasar en grande) o al menos era lo que a mí me parecía entender.

Reconozco la  “temblina” que me entró por el cuerpo cuando Carlos explicaba que hacía muy poco tiempo le había dicho a Pedro Fleitas medio en broma que en 15 o 20  años le invitaría a Gijón a un taikai y sólo habían  pasado 3 o 4 y ya estaba aquí!!

Empieza el entrenamiento!!!!…Esto fue una lluvia de técnicas con mi nuevo amigo “jo”(creo que hubo flechazo), de sensaciones, de ideas, de sentimientos, de emociones, de compañerismo, de miradas de satisfacción, de golpes, de sufrimiento (bendito sufrimiento) y de otras cosas que espero poder expresar con el tiempo.

Por primera vez viví la convivencia fuera del entrenamiento diario con los nuevos amigos marciales y disfruté cada momento de charla, de risas , de experiencias, de la fabada asturiana entre rodamiento y rodamiento… A medio pasar la digestión volvimos al pabellón y otra vez el mismo de antes volvió a chascar los dedos y otra vez volvió a ir todo como la seda,  el sentimiento que intentas comprender y llegas pero no llegas por los pelos, las ganas de aprender, los ojos abiertos como platos, el corazón a flor de piel, el vello de punta, el espíritu maravillosamente sobresaturado…

Ole y ole por la exhibición de la Bujinkan y a esa gente que quiso dar el primer paso y acercarse a vernos…solo habéis visto la puntita del iceberg y no haríais mejor cosa que acercaros un poco más para verlo de cerca (yo estoy en ello).


Budo: esencia del camino recorrido

Son muchas cosas, difíciles de describir con solo palabras. Cosas a las que se llega entrenando, estando ahí siempre y perseverando.

Joaquín haciendo de uke para su maestro, el Shidoshi Carlos PlazaPodría escribir líneas y líneas de cosas que siento o he sentido al entrenar, y ni yo mismo las entendería fuera del dojo. Y es que hay días en los que no te apetece, no tienes ganas, o simplemente no quieres ir a entrenar. Y es en esos días en los que hay algo que me empuja a ir al dojo. Y en esos días, de manera que no llego a comprender, es cuando llego a profundizar en el entrenamiento y siento que he dado un paso, no se si hacia delante, pero un paso.

Bujinkan es algo que escapa a la comprensión, cuando llegas a creer que sabes algo, derrepente algo te hace ver lo alejado que estabas de tener razón. El budo te atrae como un cielo estrellado en la noche, que escapa a tu comprensión pero sientes una atracción irremediable de querer saber mas, de aprender mas aunque sepas que no va a haber un final en el que sepas todo o comprendas el budo en su totalidad.

Es difícil expresar con palabras algo que es tan simple, pero al mismo tiempo tan complejo como es Bujinkan.

Joaquín haciendo de Uke para su maestro, el Shidoshi Carlos Plaza Joaquín entrenando

 

Las cosas acaban llegando solas, además de tener la tendencia a que esto ocurra cuando menos lo esperas. Y es que el no tener un fin claro en nuestra mente como objetivo primordial hace que disfrutes de pequeñas cosas y sensaciones que surgen en el camino. Porque cuando llegue el momento sabrás que hay que hacer, o quizás no.

Joaquín en un entrenamiento nocturnoY es en el día a día en el dojo donde se llega a sentir que haces algo mas que un arte marcial, y que hacer budo no es algo tan simple como saber unas técnicas y ejecutarlas, sino que es un modo de vida. Esto no significa que vayas con un bikken o un tanto por la calle, significa que hay una actitud inherente en ti hacia la vida y hacia los demás que lleva a no necesitar arma alguna, ya que tu corazón es la mas poderosa de todas. Porque en las técnicas todos ven lo físico, pero a través del entrenamiento, a veces, se puede llegar a ver un atisbo de lo intangible de la técnica.

Y solo me queda decir que todo lo de antes es una absoluta farsa y pretende nada mas que convenceros de seguir entrenando ( y pagando las cuotas de cada mes). 😉

Por último, agradecer a la persona que me ha acercado el Budo, a mi maestro Carlos Plaza. Y al linaje, que hacen posible que haya llegado hasta él: a su maestro el Shihan Pedro Zapatero, y a su maestro y enlace con el Soke Hatsumi Sensei, el Shihan Pedro Fleitas.

Joaquín García (2º dan), Uma Ryu – Carlos Plaza Dojo

Grupo de Uma Ryu en uno de los entrenamientos anuales