Budo: esencia del camino recorrido

Son muchas cosas, difíciles de describir con solo palabras. Cosas a las que se llega entrenando, estando ahí siempre y perseverando.

Joaquín haciendo de uke para su maestro, el Shidoshi Carlos PlazaPodría escribir líneas y líneas de cosas que siento o he sentido al entrenar, y ni yo mismo las entendería fuera del dojo. Y es que hay días en los que no te apetece, no tienes ganas, o simplemente no quieres ir a entrenar. Y es en esos días en los que hay algo que me empuja a ir al dojo. Y en esos días, de manera que no llego a comprender, es cuando llego a profundizar en el entrenamiento y siento que he dado un paso, no se si hacia delante, pero un paso.

Bujinkan es algo que escapa a la comprensión, cuando llegas a creer que sabes algo, derrepente algo te hace ver lo alejado que estabas de tener razón. El budo te atrae como un cielo estrellado en la noche, que escapa a tu comprensión pero sientes una atracción irremediable de querer saber mas, de aprender mas aunque sepas que no va a haber un final en el que sepas todo o comprendas el budo en su totalidad.

Es difícil expresar con palabras algo que es tan simple, pero al mismo tiempo tan complejo como es Bujinkan.

Joaquín haciendo de Uke para su maestro, el Shidoshi Carlos Plaza Joaquín entrenando

 

Las cosas acaban llegando solas, además de tener la tendencia a que esto ocurra cuando menos lo esperas. Y es que el no tener un fin claro en nuestra mente como objetivo primordial hace que disfrutes de pequeñas cosas y sensaciones que surgen en el camino. Porque cuando llegue el momento sabrás que hay que hacer, o quizás no.

Joaquín en un entrenamiento nocturnoY es en el día a día en el dojo donde se llega a sentir que haces algo mas que un arte marcial, y que hacer budo no es algo tan simple como saber unas técnicas y ejecutarlas, sino que es un modo de vida. Esto no significa que vayas con un bikken o un tanto por la calle, significa que hay una actitud inherente en ti hacia la vida y hacia los demás que lleva a no necesitar arma alguna, ya que tu corazón es la mas poderosa de todas. Porque en las técnicas todos ven lo físico, pero a través del entrenamiento, a veces, se puede llegar a ver un atisbo de lo intangible de la técnica.

Y solo me queda decir que todo lo de antes es una absoluta farsa y pretende nada mas que convenceros de seguir entrenando ( y pagando las cuotas de cada mes). 😉

Por último, agradecer a la persona que me ha acercado el Budo, a mi maestro Carlos Plaza. Y al linaje, que hacen posible que haya llegado hasta él: a su maestro el Shihan Pedro Zapatero, y a su maestro y enlace con el Soke Hatsumi Sensei, el Shihan Pedro Fleitas.

Joaquín García (2º dan), Uma Ryu – Carlos Plaza Dojo

Grupo de Uma Ryu en uno de los entrenamientos anuales


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