Mi viaje a Japón 2012

Todo surgió de repente, sin planes. A primeros de noviembre un día como otro cualquiera hablando con Javi (mi teacher), recuerdo que le pregunté sobre si este año habría viaje a Japón como los anteriores, pero nadie lo sabia con seguridad…
A los pocos días Charlie puso un comentario en Facebook confirmando el viaje y al leerlo, sin darme cuenta mi mente ya había comenzado a prepararlo todo.
No puedo explicar la felicidad que sentí al leerlo pero si puedo decir que tenia claro que este año iba a conseguir viajar a Japón.
Los días fueron pasando y con el billete ya comprado, enseguida llegó el Lunes 19, hice la maleta y me despedí de mi familia, de mi teacher y de mi novia Cristina!
Fue un momento algo duro para mí al ver a todos con cara de preocupación al marcharme, pero intenté que no se me notara para que no se preocuparan más de la cuenta jijiji.
Cogí el coche y fui hasta la casa de Jaime que me invitó a dormir para salir juntos hacia el aeropuerto la mañana siguiente.
Una vez en el primer avión y pasadas unas dos horas aterrizamos en Amsterdam y allí subimos al avión que nos llevaría directos a Japón. Era la primera vez en mi vida que salía de España, asíque me parecía todo increíble.
Cuando bajamos del avión después de un montón de horas…no podía terminar de creerme que estuviera allí…por fin habíamos llegado a Tokio!! Aunque aún nos quedaban 3 horas en tren y 1 en autobús hasta llegar a nuestro primer destino: Togakushi.
Al llegar me quede impresionado por el cambio tan brusco de mentalidad y costumbres.
Al bajarnos del autobús aun nos quedaban unos km andando que gracias a José nos los pudimos evitar ya que se estaba haciendo de noche y hablando en un perfecto japones con la gente del lugar, consiguió que el personal del hotel nos bajara a buscar con una flamante furgoneta jaja.
A la mañana siguiente comenzamos la pateada para ver los templos del lugar entre las montañas y los parajes…que puedo decir…no he visto algo tan bonito en mi vida. Las fotos hablan por si solas, aunque si os impresionan las fotos…verlo en directo es una pasada!!
Al terminar de ver todo lo que nos dio tiempo nos fuimos hasta nuestro próximo destino Kashiwa, donde teníamos el hotel para pasar los días.
A la mañana siguiente partimos ya para el Hombu Dojo a nuestro primer entrenamiento. Confieso que tenía muchísimas ganas de llegar para ver aquello y entrenar.
La primera clase fue con Noguchi, al entrar por la puerta, descalzarme y mirar alrededor aun no podía creerme que estaba allí. Me puse el quimono saludé en dirección al Kamiza y entré al tatami…no pensé… simplemente me sentía muy feliz.
El entrenamiento se me hizo muy corto, disfrute como un niño entrenando y con una sonrisa de oreja a oreja todo el tiempo.
Llego la tarde y tocaba clase con Hatsumi Sensei, yo estaba tranquilo y paciente, hasta que apareció por la puerta del Hombu…en ese momento se me puso la piel de gallina.
Hatsumi Sensei iba vestido con ropa de calle, se descalzó al entrar y me pareció ver como que le costaba subir un escalón que había, caminaba despacio, se metió en un cuarto a cambiarse y a los pocos minutos salio con el pantalón del kimono, una sudadera y abrochándose el cinturón…algo cambió en él cuando se puso el kimono. Parecía un chico de 20 años! Se le veía muy feliz de estar allí dando la clase.
La clase comenzó sacando a dos personas para que ejecutaran una técnica y a partir de ahí el iba haciendo Henkas, moviéndose y adaptándolas. Parece que no hacía nada y lo hacía todo… en un parpadeo tenía a uke en el suelo retorcido de dolor. Ver como se mueve a su edad es todo un espectáculo.
Mientras que ejecutaba técnicas le veía reírse y disfrutar con lo que hacía, y ahí fue cuando me di cuenta de que me sentía como en casa.
Ver a toda la gente a mi alrededor…incluso los shihan que más tiempo llevaban entrenando… y sentir que todos estaban aprendiendo…
Era todo tan nuevo y tan conocido a la vez que por un momento no supe si estaba entrenando en Japón o en España.
Como no me quiero extender mucho más terminaré dando las gracias a Raúl, José, Jaime, Charlie y Pedro por compartir este fantástico viaje conmigo y por enseñarme tanto en esos 8 días tan intensos no solo dentro del tatami, sino también fuera de él.
Quiero dar las gracias también a mis padres por entender mi ilusión de este viaje, a mi Teacher Javi por enseñarme tanto y tanto cada día (la mitad de este viaje es tuyo también) y a mi novia Cristina por apoyarme y darme fuerzas en cada cosa que hago.
Por último y como conclusión de este viaje me siento feliz de haber visto con mis propios ojos, que en el budo no existen distancias, obstáculos ni metas.
Entrena siempre con una sonrisa y diviértete con lo que haces.

Rubén Maroto Domínguez
Bujinkan Yoruko Segovia Dojo


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