Aún hay personas que me preguntan por qué voy a Ninjutsu

Manuel (9º Kyu de Yû Ryu – Tato Canoe Dojo) – Marzo 2012 

Mi experiencia, tras cinco meses en Ninjutsu (Bujinkan), ha sido, en general, buena.

Lo bueno (y, en mi opinión, una de las razones por las que vuelves día tras día) es el compañerismo y el “buen rollo” de los que hacen gala aquellos que forman el dojo. Otra de las razones por las que se vuelve es porque te activa el organismo y vuelves a tu casa más despierto de lo que te fuiste, aunque quede ya poco día que aprovechar.

La parte complicada o que, en mi opinión, es un reto y, por tanto, te hace más interesante la práctica del Ninjutsu (que, supongo, es la más importante) es el aprendizaje. Se aprenden muchas técnicas, diferentes o parecidas y, como estudiante, intentas quedarte con todo y repetir con exactitud aquellos movimientos que has visto. Lo que pasa después es otra historia: te mueves de forma torpe y lenta; supongo que esto es como todo: repetir y repetir hasta que te sale natural.

Pero no todo se reduce a conocer el mayor número de técnicas. Aprendes a rodar y a caer. También aprendes, por ejemplo, que puedes permitirte cierta cantidad de dolor. Dejas de tener ese tremendo miedo que la gente tiene al dolor (quizás de forma innata) y, de repente, ya no te asusta tanto la idea de recibir golpes (aunque tampoco dejas de temer). Por otra parte, también se aprende qué partes de tu cuerpo deberías mostrar a un atacante o diferentes posturas de inicio para diferentes situaciones. Por último, también aprendes la cantidad de lugares donde una persona puede sentir dolor y la variedad de formas posibles de provocarlo.

Y lo anterior me lleva a la parte que me parece más divertida del Ninjutsu: la marrullería. Que conste que no lo digo como nada malo. A fin de cuentas, en la calle no hay reglas y cualquier artimañana puede servirte para sobrevivir. Muchas veces río en clase porque veo un movimiento que me parece “poco ortodoxo” aunque bastante creativo y me parece divertida y sorprendente la capacidad imaginativa de algunos.

Tras todo esto, no puedo evitar sentir que hay algo que se me escapa. Algo que me falta por ver pero, quizás, estoy demasiado ocupado en verlo todo que no veo lo realmente importante. Supongo que, con entrenamiento y repetición, terminaré por descubrirlo (o no).

Y por si todo esto fuera poco, cuando llegas a casa para ducharte y tras algún pinchazo muscular (secuela de algún golpe recibido), observas esos hematomas, de diferentes y llamativos colores, recibes intensos dolores al tocar cada uno de ellos y piensas “¡Qué duro soy!”

Y aún hay personas que me preguntan por qué voy a Ninjutsu. No lo entiendo…


One response to “Aún hay personas que me preguntan por qué voy a Ninjutsu

  • Esther

    Lo he dicho algunas veces: pasados casi cuatro años entrenando, mi madre me seguía preguntando indignada por qué no me dedicaba a otra cosa… Un día, me senté a la mesa con mis padres y les expliqué lo que significaba para mí el Budô, mi maestro y mis compis del dôjô. Quizá siga sin comprenderlo ni aceptarlo, pero al menos ya no me “obliga” a que haga otra cosa… C’est la vie!! Gracias, Manolo, por compartir tus pensamientos 😉

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